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Brice Hennebert, de Workhorse Speedshop

Brice Hennebert of Workhorse Speedshop
Una EntrevistaCuando descubres tu pasión de pequeño, cualquier cosa es posible.

Estaba claro, desde que era pequeño, que Brice Hennebert iba a acabar haciendo “algo” con motos. Ha empleado su pensamiento creativo y sus habilidades en muchas áreas diferentes, pero ya de muy pequeño encontró lo que más le gustaba. En Workhorse Speedshop, se dedica a construir motos de difusión internacional. Vamos a entrar en el mundo de este talentoso artista belga…

Desde hace algunos años, se ha creado alrededor de la profesión de constructor/personalizador de motos una imagen romántica. Trabaja con las motos más atractivas en un auténtico garaje, bonito y limpio. Con un cómodo sofá tipo chesterfield en mitad de la tienda, flanqueado por una alfombra elegante, con libros sobre motocicletas descansando sobre una mesa de teca. Cuando superas esa puesta en escena, es cuando entras en su actual espacio profesional, muy ordenado y con una funcional puerta de montacargas. En una región industrial y moderna como en la que está Wavre, Bélgica, es díficil dar con un lugar así, puesto que el espacio de trabajo de Workhorse Speedshop es, por encima de todo, funcional.

"Tiene que haber dinamismo en las líneas."
Crear espacio

El propietario, Brice Hennebert, ha adecentado espacio para incluir cualquier máquina para trabajar metales, dos impresoras 3D y una soldadora escondida en un rincón. Ahí no vas a encontrar los estereotipos que presuntamente crean una atmósfera custom. Brice lleva en este workshop algunos años ya; es un edificio compartido con otro taller mecánico y preparador de coches. Le gusta, porque le permite a este fabricante de 37 años utilizar un banco de pruebas de motores.

 

"Antes trabajé en el taller de mi padre. Era más evocador, pero no ideal para manipular motocicletas. Esto es menos sexy, pero mucho más funcional. Y a la postre, es más placentero."

Su taller de Wavre está situado en la frontera entre Flandes y Valonia. Desde ahí, Brice consigue impresionar con cada una de sus personalizaciones. En relativamente poco tiempo, el belga se ha hecho un nombre por sí mismo en el mundo custom. Un hito importante, teniendo en cuenta que no lleva ni diez años operando con motocicletas.

 

"En 2012, compré una pequeña Honda CB por mil euros. Quería reconstruirla para poder usarla a diario", explica Brice. "Mi padre conservaba aún un carenado de competición Rickman, y lo puse en la CB. Al mismo tiempo, no tenía ni de lejos planes de establecerme por mi cuenta en este mercado. No sé cómo se me podría haber ocurrido, porque por entonces no sabía ni soldar."r the CB. At the time, I had no plans whatsoever to eventually make it my business. That would have been a strange thought too because I didn't even know how to weld."

De Propietario de Marca de Ropa a Montar un Taller

El hecho de comenzar trabajando en una moto japonesa podríamos definirlo como un pequeño milagro. Su padre, Vincent, no se entusiasmó especialmente cuando vio a su hijo trastear con una motocicleta japonesa. "Me inspiraba el trabajo de Wrenchmonkees, que entonces habían empezado a personalizar motos japonesas. Me encantaba. Pero, por otro lado, a mi padre no le gustaba porque él tenía más experiencia con motos italianas e inglesas. Junto a unos amigos, había construido varias café racers. Las japonesas no cumplían tal propósito, pero igualmente seguí con aquello”.

 

Y parece que funcionó, porque en seguida Brice consiguió su primer cliente. "Un buen amigo pensó que mi moto era guay, así que me pidió si le podía preparar una para él. Y así lo hice”, recuerda Brice.

El amigable belga sigue fabricando motos como un hobby, porque en aquel tiempo su principal ocupación laboral fue hacer crecer la marca de ropa 5 Yards. Él nos cuenta que “mi antigua novia había jugado a hockey hierba a un cierto nivel, así que decidimos sacar nuestra propia marca de ropa. Empezamos bien, pero me pareció que cada vez más me convertía en una especie de director. Y ese sentimiento no me gustaba."

Y cuando rompió con aquella novia, también acabó la aventura de 5 Yards. Eso le abrió nuevas opciones a Brice, ya que pudo centrarse más en la customización de motos. Y con su amigo Olivier Vaessen dieron vida a Kruz Company, aunque no fue bien. Luego pasó a trabajar para un vendedor de componentes, y después es cuando Brice decide centrarse al 100% en la construcción/personalización de motos. El 1 de enero de 2016 comenzó su propio negocio, en el taller de su padre, bajo el nombre de Workhorse Speedshop.

Estilo deportivo

En Workhorse Speedshop es donde realmente Brice se descubre como un customizador de motos con mucho talento, gracias a la reconstrucción total de una BMW R nineT. La imagen y el rendimiento de esa moto atrajeron la atención de la prensa. Fue el perfecto punto de partida de su carrera, porque obtuvo una colaboración con Yamaha. Brice se unió al programa “YARD Built program” de la casa japonesa y acabo siendo el único constructor que recibió la llamada de felicitación de Yamaha Racing. Su creación competiría posteriormente en la famosa carrera al esprint Punk's Peak, de la más famosa aún reunión anual en el sur de Francia, Wheels and Waves. Y luego aún, Workhorse Speedshop ensanchó su nombre con la impresionante “Sakura”. El estilo deportivo de esta inusual motocicleta “sprinter” responde plenamente al talento del fabricante belga, aunque el propio Brice no sería capaz hoy de definir su estilo actual.

"Proceso muchas ideas, especialmente de la cultura urbana de los coches. Me encanta el ambiente japonés. No se arredran e incorporan rarezas y elementos que no son comunes a sus diseños”, comenta. “Mis fuentes de inspiración son muchas, por tanto, y por eso me veo incapaz de definir mi propio estilo. Lo que sí tengo claro es que considero fundamental que el diseño de la moto sea el correcto. Debe haber dinamismo en las líneas. Creo que esa es la clave para realizar una buena customización".

Recuerdos divertidos

La energía que le permite crear una moto única tras otra surge de su amor incondicional por las motocicletas, algo que este antiguo artista tatuador posee claramente. Creció en el pueblo de Beauvechain, y saltó al maravilloso mundo de las motos siendo un niño, todo gracias a su padre Vincent.

"Mi padre siempre estaba trabajando con motos. Tengo un bonito recuerdo de la vez que importó 14 motos con sidecar Ural. Las había comprado directamente a la fábrica, pero no tuvieron mucho cuidado con el transporte. Los neumáticos los habían clavado al suelo del camión y se podían distinguir varias pisadas de calzado en ellos. A mi padre le costó cinco meses dejarlas a punto para transitar con ellas". Y hubo cinco propietarios de esas Ural que aceptaron el reto de realizar diversos viajes alrededor de Europa. Un Brice de 11 años disfrutó mucho en el sidecar, con su padre conduciendo, y su perro acurrucado a su lado.

Un Montón de Trabajo

Actualmente, Brice celebra el quinto aniversario de Workhorse Speedshop y desea que de su taller salgan muchas otras maravillosas creaciones en el futuro. El belga completó hace algunos meses dos preparaciones de Indians muy especiales, basadas en la FTR1200. Están muy presentes en el taller; son la “AMA” y la “Black Swan”. Estos proyectos los realizó simultáneamente y conllevaron muchísimo trabajo. Y ni aun así quiso contratar personal directamente, quiere que su empresa sea de un solo trabajador.

"No quiero ser de nuevo el director de mi propia empresa, y tener que gestionar empleados", aclara. "Me gusta trabajar solo, a ese respecto. Así no tengo que atender a nadie y puedo seguir siendo libre. Esto es importantísimo para mi".

Brice no cree en el hecho de crear una empresa por sí misma, pero sí sabe gestionar un equipo. No hace tanto que reunió a un grupo de profesionales, quienes le ayudaron con algunas de sus personalizaciones. "Creo que unas veinte personas me ayudaron con la AMA y la Black Swan. Porque hay tanto trabajo que hacer con este tipo de proyectos, que es imposible que llegues tú solo a todo”.

 

“Claro que puedo aprender ciertas técnicas, pero también te ocupa mucho si tienes que practicar luego. Y además, es que no quiero hacerlo, porque he podido conocer a personas que son verdaderos especialistas, cada uno en su campo. Y me gusta trabajar con ellos para llegar al resultado deseado. Es una forma de trabajar que me satisface mucho, y tengo la intención de seguir realizando proyectos así”.

VIDEOS DEBrice Hennebert

Tuvimos el privilegio de proporcionarle a Brice equipamiento cuando realizó los vídeos de sus creaciones AMA y Black Swan. Ropa que no solo aporta estilo, sino también el componente de seguridad adecuado cuando sales a la carretera.

Inspírate. Lee más.

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