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Motorcycle Cities, Lisboa, 1ª parte

Motorcycle Cities, Lisboa, 1ª parte

Turbo Lover.

Vamos a seguir a Jonathan Wieme en uno de sus nuevos viajes por donde se desenvuelve mejor, la ciudad. La aventura de Motorcycle Cities continúa, sumergiéndote en el eclecticismo más colorista de la capital portuguesa, Lisboa.

Aterrizar o llegar a una ciudad –por primera vez y cuando vuelves– es siempre un momento muy especial. Me pregunto si habrá lugares que reconozca. I si seré hábil para encontrar mis puntos de referencia. O lo mismo me pierdo entre la grandeza. ¿Qué vibraciones tendré? ¿Voy a sentir lo mismo que en otras ciudades que ya he visitado? ¿Va mi deseo de llegar a mi destino a eclipsar mi capacidad para disfrutar pura y simplemente del momento de mi llegada? ¿Puedo dejar que este entusiasmo y la adrenalina del momento duren permanentemente?

Bueno, esto es lo que pensé cuando me metí en un taxi de camino a mi apartamento en el centro de Lisboa, por lo menos unos veinte minutos de trayecto desde el aeropuerto. Iba sentado atrás en el medio y podía controlar bien la carretera y concentrarme. Esa carretera no es particularmente atractiva, pero tiene su cosa. En ese punto, mi concentración ya ha decaído y me empiezo a interesar por la selección musical del conductor. Estoy intrigado.

Y, oye, pues no está mal, porque son canciones de los años 80 y 90 del siglo pasado. Guitarras y baterías ruidosas, y voces agudas. Que tampoco es lo que hubiera creído escuchar en un taxi luso. Aquí hablamos de algunos de los clásicos del heavy metal que escucho habitualmente, y los identifico sin casi darme cuenta. Suena ‘Bleed’ de Angel Dust. Y luego, esta letra… “I'm your turbo lover, tell me there's no other. I'm your turbo lover. Better run for cover… Turbo… Turbo… Yeaaah… That's cool.” Es de Judas Priest, el tema es ‘Turbo Lover.’ Por pura coincidencia (o no), llevaba puesta mi camiseta con el ‘TURBO’ escrito en letras negras. Vaya... Esta es la bienvenida. Le indico al chófer que la canción está bien. Y él sonríe y sube el volumen. ¡Bienvenido a Lisboa!

Recupera el vídeo de ‘Turbo Lover’ de los Judas Priest en YouTube. Es tremendo, es todo motos. Las motos han formado parte desde siempre de la imagen de los Judas Priest. Cuando no las metían en un escenario, las sacaban en un vídeo.

Hola, señor Portugal

Mi guía, si puedo llamarlo así, durante los primeros tres o cuatro días en Lisboa es Manuel Portugal; sí, así se llama de verdad. Cuando en Lisboa buscas a una persona que te pueda introducir en el mundillo de la moto, de hecho para todo Portugal, casi siempre te mencionarán a Manuel. No sé la gente que me habrá dicho, "Aaah, deberías conocer a Manuel, es tu mejor baza”. Como el centro de un sitio web.

"Aaah, deberías conocer a Manuel, es tu mejor baza”.

Manuel es, por encima de todo, fotógrafo. Principalmente en el sector de coches y motos. Pero también es cofundador del Lisbon Motorcycle Film Fest. Se trata de un festival anual de películas, documentales y cortos dedicados a la cultura y al mundo de la moto. También es el editor de la revista especializada REV, y toca en un grupo musical. En la distancia corta, es el tipo ideal para llevarme por el corazón de la escena de la moto de Lisboa. Bueno, eso te lo puedo asegurar ya ahora mismito. Para mi ha sido más que un embajador del mundo de la moto lisboeta. No podría haber escogido un anfitrión o un compañero de viaje mejor.

Y con palabras no puedo llegar a agradecerle a Manuel todo su tiempo, energía y lo que compartió conmigo durante mi estancia. De hecho, esta energía y calor es algo que sentí de todas las personas que conocí en la capital portuguesa. ¿Tendrá que ver con la ciudad? ¿Sus habitantes? ¿Su especial mundo de la moto? Sea lo que sea, así fue y estoy agradecidísimo por ello.

Antes de emprender viaje, ya estuve comentando con Manuel todo lo que esperaba encontrar. El objetivo no era hacer inventario de talleres o customizadores, sino que buscaba la forma de luego compartir con mis lectores la cultura y el espíritu, siendo un viajero motorista. Él me lo consiguió. Y espero que sea capaz de trasladarlo yo cuando te lo explique a ti.

Después de lo que ya te he contado de las emociones, llego y me instalo. Dejo las maletas y me voy a ver a Manuel, que me espera en el Museu Nacional dos Coches; se entiende, ¿no?

Bueno, no es que me esté esperando; él está ahí trabajando porque es el punto de encuentro del Distinguished Gentleman's Drive (DGD). En la agenda está darse un paseo de nivel, en un coche antiguo, hasta Cascais, una localidad de veraneo a 30 kilómetros de la capital. La DGD es la versión de cuatro ruedas de la Distinguished Gentleman's Ride (DGR). Seguro que sabes que es una asociación internacional que apoya al movimiento Movember. Recaudan fondos para luchar contra enfermedades físicas y mentales de los hombres, como cáncer de próstata o prevención del suicidio. Una causa noble que se merece nuestro apoyo y, sobre todo, publicidad.

UNIK Motorcycles

Ahora que ya empiezo a tener claros mis puntos de referencia, puedo meterme de lleno en esta locura de nuevo día. En primer lugar, me voy a recoger una BMW R nineT, cortesía de BMW Motorrad Portugal. Gracias, Béhème y Manuel. Con ella me pierdo por la ciudad, descubriendo otros aspectos de ella y, en particular, para llegar con cierto estilo a casa de la gente. Explorar la ciudad en moto es fundamental, desde mi punto de vista, para captar su atmósfera, cultura, y gentes.

Dejamos a Béhème y Manuel; y con Manuel –él en su Harley, y yo en la R nineT– nos dirigimos al otro lado de la ciudad, al local de UNIK Motorcycles, para conocer a sus fundadores, Tiago Gonçalves y Luis Costa.

Si investigas un poco en la red buscando talleres de personalización de motocicletas en Portugal, y especialmente en Lisboa, vas inevitablemente a dar con UNIK Motorcycles, si no en primer lugar. Ahí sientes el dinamismo, el deseo de avanzar, y de darle un bocado a la vida. Hay de todo, y en varias direcciones. Llaman mucho mi atención, y quiero saber más de los diversos caminos que recorren.

Tiago conoció a Luis porque era amigo de su mujer. En 2016, ya estaba metido en pequeñas customizaciones y otro tipo de restauraciones de motos. Cayó en sus manos una Honda CB250; la customizó con partes de madera, solo por divertirse y por dar salida a sus pasiones.

La vendió en menos de dos horas. Y ahí es cuando Tiago convence a Luis de que tiene que sacar rédito económico de ello. Compraron dos viejas BMWs y consiguieron un primer cliente. Sin referencias, ni experiencia, construyeron su primera Café Racer. Basada en una BMW R45, la bautizaron ‘ROCA’.

Lo petaron en la red. En seguida fueron conocidos y se ganaron una cierta notoriedad. Empezaron a montar su negocio, y en paralelo a sus personalizaciones empezaron a importar y vender pequeñas motos inglesas de Mutt Motorcycles. También tuvieron ahí su éxito; vendieron 160 unidades en un año y medio. En su taller, su empresa creció y consiguieron que tuviera aún más estilo con la representación de marcas de cascos, ropa y accesorios para moto.

Tuvieron tanto éxito que abrieron una tienda específica dedicada a estos productos, llamada U-DARE. Abrir una tienda en medio de una pandemia, a un tiro de piedra del famoso LX Factory, fue muy valiente. Ahora Mutt Motorcycle ha dejado paso a la marca Bullit, pero sigue el éxito. No te cuento la cantidad de unidades que entregaron en el tiempo que los visité.

Y hoy en día, un par de años después, en un período que sigue siendo complicado, han podido contratar a siete personas para llevar la tienda, el taller, el mantenimiento mecánico y las personalizaciones de motocicletas.

Esto no es todo, porque el taller me llama poderosamente la atención... Los bancos de trabajo del fondo están llenos de proyectos diversos. Hay una Guzzi que espera componentes, se trata de una personalización simple y efectiva. Por contra, están llevando a cabo una bonita restauración con componentes acabados de pintar y cromados, y los componentes de esta Honda CL preparados para montarse. Y al lado de estos dos proyectos, hay cosas más serias incluso.

Tienen un motor Benelli de 6 cilindros que están personalizando. Esto es un trabajo total: todo se revisa, rediseña, rehace; es una costumización pura. Parece que se trata del proyecto más ambicioso en marcha ahora mismo en el garaje. Hay que estar alerta...
Al lado de la Benelli, entras en el universo Mad Max con una Kawa Z1000, por supuesto, que va a tomar inspiración –o será una reinterpretación– de la mítica Goose Bike. Curioso. Pero, en cualquier caso, todo va bien.

Lo último pero no lo menos importante: una vieja Yamaha de competición de dos tiempos en construcción. Es una especie de mezcla de una restauración y una personalización, pero respetando los códigos del tiempo. Parece ser que el propietario es un famoso ex piloto de circuitos. Promete.

No, su imagen no confunde, es solo que trabajan a la vez en proyectos diversos, pero de una forma muy profesional. Con la dosis correcta de emoción y pasión. Con Tiago y Luis al timón, esto solo puede ir hacia adelante. Estoy hambriento y vamos a un pequeño café que hay delante del taller, cuando ya han desaparecido todas las Bullit.

Maria Motorcycle

Manuel y yo salimos de nuevo a la carretera y aprovechamos para seguir el Tagus, que allí conocen como el río Tejo, que te lleva al centro de Lisboa. Nuestra siguiente parada es Maria Motorcycles.

Creo que Maria debe de ser el primer fabricante local que conocí en Portugal. Y fue hace años, gracias a un número antiguo –diría– de la revista francesa Café-Racer Magazine. No recuerdo cuántos años hace, pero lo mismo siete u ocho. Fueron capaces de forjarse un estilo, un universo personal que han gestionado y mantenido con el paso del tiempo. Como un híbrido entre el surf, el sol y el pasarlo bien.

Cómo comenzaron. Eran un grupo de amigos, un grupo de moteros, creativos, diseñadores, surferos... Y hacia 2010, de la misma manera que creas un grupo musical, comenzaron su andadura fabricando motos y montando un garaje especializado. Nada profesional, solo algo para ir haciendo, con el deseo de meterse en su primer proyecto, para entender el proceso de creación y construcción.

En la actualidad, dos de ellos, Rui y Luis, a los que conocí en su taller, siguen liderando el proyecto y se han lanzado a ello con todo. Al inicio de esta aventura, Luis hacía de mecánico, se formó, y contactó con todas las personas que en Portugal pudieran ayudarle con el proceso mecánico y la fabricación.

Así que, volviendo a ese primer proyecto y su primera experiencia… Escogieron como base una Yamaha XS650. Una moto divertida. Cuando la presentaron, causó sensación en la red. El siguiente paso fue una Kawa W650 y una Triumph Thruxton, para ellos y para sus amigos. Y entonces llegaron los primeros pedidos. Ahora, con un nombre fuertemente asentado, los pedidos que reciben normalmente con de 'carta blanca', de manera que Maria puede jugar con sus ideas, e integrarlas en sus customizaciones. Ahora mismo, doce construcciones más tarde, el cliente solo ve la moto acabada, en su proceso final de creación, si no en el día de la entrega. Una señal de la confianza entre diseñadores y clientes. Esta confianza, y su reputación, se reflejan también en el planteamiento y el alcance de sus productos. Al principio hacían diez trabajos por año, hoy no aceptan más de dos.

Mejor, más complejo y más exclusivo. Así también pueden emplear más tiempo en proyectos alternativos –su marca de ropa, sus colaboraciones, cascos, tablas de surf...– y todo eso que manipulan en su garaje. Por encima de todo está la expresión creativa. Una expresión que ha seguido su propio desarrollo temporal. Han empleado 5 años con su línea de ropa y por fin han podido empezar a sacar tajada económica de este negocio. Y esa línea ya no es un proyecto colateral, que, desde la COVID, es lo que más dinero les da.

Y si te preguntas de dónde salió el nombre de Maria Motorcycles, la respuesta es sencilla. Maria es uno de los nombres más populares en Portugal. Combinado con el deseo de evitar nombres típicos de garajes, un nombre tan común y sencillo, tan nacional, les encantó. Y les encanta también cómo sonríe la gente cuando les dicen cómo se llama el negocio; el efecto de la sorpresa y lo inesperado. Se salen de lo ordinario por medio de lo ordinario.

No existen las coincidencias

Un día maravilloso acaba ante una cerveza. Le cuento a Manuel que me muero por conducir por el famoso puente colgante que une Almada con Lisboa, y que se parece tanto al más famoso Golden Gate. No me sorprendre el parecido con la emblemática estructura de la ciudad de San Francisco. Porque fue una empresa norteamericana la que supervisó su construcción, a principios de los años 60 del siglo pasado, durante la dictadura de Salazar. Este puente, que se llamó primero el Puente Salazar, fue rebautizado como Ponte 25 do Abril cuando cayó la dictadura, el 25 de Abril de 1974.

Por el otro lado se puede ver la gigantesca estatua de Cristo. Es, de hecho, un santuario a Cristo Rey con vistas al puente y a la ciudad de Lisboa. Oye, ¿y por qué no vamos ahí ahora? Con la puesta de sol. ¡Vamos!Cruzando el puente sentí lo mismo que cuando llegué a Hamburgo. Un cierto caos, el tráfico, la belleza de la vista, y la propia estructura del viaducto. A eso le puedes añadir una docena de barcas en el río Tagus y el sol pintando la ciudad de naranja. Se hace complicado no desviar la vista a eso mientras tienes que concentrarte en la carretera.

Poco tiempo después llegamos al otro lado. Teníamos Lisboa enfrente. Con una foto más industrial, áspera incluso; parecía que estuvieras en Brooklyn mirando hacia Manhattan, o como estar en San Francisco con su majestuoso goliat rojo.

Planeamos cerrar el día con una cena típica no muy lejos de ahí. Pero no habíamos tenido en cuenta la Harley de Manuel. Creo que no se enfadará si explico la historia de su pequeña avería. De entrada, decir que no lo llamaremos “avería mecánica”. Pero el cilindro decidió bloquearse en la posición de aparcamiento. Podíamos poner en marcha la moto pero no apagar las luces. La única opción, después de tocar aquí y ahí, fue ir a casa y desconectar la batería antes de que se agotara. Pero, ni hecho aposta, nuestra siguiente parada iba a ser David's Performance, un especialista en Harleys. No existen las coincidencias.

REDACCIÓN Y FOTOGRAFÍA DEJonathan Wieme

El hombre detrás de Ciudades Moto. Se trata de una publicación en papel independiente que descubrimos una tarde de sábado durante un paseo por Amberes.

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