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Conversamos con Jonathan Wieme, el creador de Motorcycle Cities

Meet Jonathan Wieme, Creator of Motorcycle CitiesMeet Jonathan Wieme, Creator of Motorcycle Cities
Conoce a Jonathan Wieme, la persona que hay detrás de “Motorcycle Cities”. Se trata de una revista independiente en papel, que encontramos casualmente durante una tarde de asueto en Amberes.
Arte en la Era Digital

En esta época de la comunicación digital y el consumo rápido de noticias, hay –por suerte– algunos artistas que nos recuerdan por qué estamos en este negocio. Artesanos con inquietudes por el detalle, por el diseño gráfico, por la fotografía, por las texturas, y un regalo para contar historias. Es sábado por la tarde en Amberes, hace sol. Hemos encontrado esta revista con una portada básica en negro encima de la mesa de una pequeña librería. Su título es atrayente: “Motorcycle Cities, Brooklyn”. Escrita y editada por Jonathan Wieme. Parece todo un descubrimiento. Y lo es ciertamente. Esto se merece una audiencia mayor.

Lo especial de Jonathan y su “Motorcycle Cities” es que refleja su propia expresión creativa en la búsqueda de la armonía entre una ciudad y sus habitantes motorizados. Jonathan nos conduce a un viaje visual que captura sus aventuras y la gente con la que entra en contacto durante ese proceso. Antes de ofrecerte una selección de relatos de sus primeras dos ediciones, ‘Hamburg’ y ‘Brooklyn’, aprovechamos esta oportunidad para presentarte a la persona que hay detrás de esta revista.

La Pasión conduce a la Perfección

Jonathan vive en el corazón de Bruselas, Bélgica. Nació y creció en Anderlecht, que es un barrio de la capital. Él y su familia viven actualmente en el mismo edificio en el que su abuelo y sus padres regentaron una tienda de comestibles hace años. No es necesario indicar que su conexión con la zona es fortísima.

Profesionalmente, él y su novia son los propietarios de NIYONA, un estudio independiente especializado en el diseño y producción de marroquinería de calidad. Su trabajo se basa en realizar ediciones limitadas y su reputación es de ámbito internacional. Su cliente tipo viene de fuera de Bélgica, y ahora mismo está trabajando en una pieza para un cliente australiano de Sydney.

Antes de dirigir su carrera en esta dirección, Jonathan trabajó como director de proyectos en informática y publicidad; estuvo de autónomo varios años y luego decidió juntarse con su novia en la empresa. De hecho, sus estudios habían sido de artesanía en piel, e incluso estuvo en Japón ampliando su formación sobre estética, estilo y cultura.

Siendo una persona tan creativa, hace un par de años Jonathan pensó que quería algo propio. Pensó en una revista de viajes a ciudades que hubiera recorrido personalmente. Ni quería una cosa masiva ni pretendía vivir de ello, su objetivo era compartir esos relatos de una manera personal y auténtica. Como todo lo que hace, esta revista es de edición limitada y se cuida hasta el último detalle. Nos sentamos con Jonathan para saber qué piensa de las motocicletas, de la cultura de la motocicleta, de la producción de revistas y de la vida en general.

Gracias por aceptar esta entrevista. Empecemos por dónde surge tu interés por las motocicletas.

Jonathan - Motorcycle Cities:
Mi novia, Nina, y yo nos conocemos desde que teníamos 16 años, y de eso hace más de 20. En esas fechas, teníamos una Honda XL50 de cuatro tiempos, y su familia es autéticamente motera. Mis “suegros” vivían una vida alternativa y su libertad siempre me llamó mucho la atención. Viajaban a Escandinavia en un sidecar y mi suegro me enseñó a hacer algunos arreglillos en mis motos. Desde entonces siempre he tenido moto. No me gusta hacer muchos desplazamientos en coche, me produce claustrofobia.

¿Qué te motiva a conducir y qué moto/s tienes actualmente?

Para mí, conducir una motocicleta siempre ha sido una cosa práctica. Conduzco desde que tenía 16 años. He ido con ella a la escuela y voy con ella a trabajar, a casa de mis amigos o de mi familia, a cualquier parte. Ahora vivimos a 3,5 kilómetros del negocio, así que prefiero conducir mi Yamaha XT500 para ahorrarme todos los atascos. Es mi segunda XT500. Con la primera hice negocio vendiéndola, pero esta no la vendo porque se están haciendo muy populares y difíciles de conseguir últimamente. También poseo una Ducati 750 Sport del año 1989, que es con la que viajo. Siempre he seguido los deportes y tengo mucha afición por las motos de los años 80 y 90 del siglo pasado. Para divertirme a ratos también tengo un ciclomotor Honda Camino, y mi novia compró hace poco una Ducati M600. Como suelo conducir a diario, tampoco no soy de hacer salidas de fin de semana. Porque intento divertirme cada vez que salgo. Por ejemplo, volviendo a casa después de trabajar intento hacer rutas diferentes.

Escribes sobre ciudades diversas y sus comunidades de motociclistas. ¿Cómo es esa comunidad en tu propia ciudad?

El ambiente motociclista en Bruselas no es muy amplio; creo que conozco mucha más gente fuera de ese ambiente. En época pre-COVID, con los colegas solíamos encontrarnos en el parque cada viernes por la tarde/noche. Nadie está obligado a comparecer siempre, pero si te apetece eres bienvenido. Entonces salíamos a dar una vuelta por la ciudad y parábamos en un par de bares a beber y comer algo. Te hablo de un grupo de 25/30 personas, entre ellos hay algunos propietarios de talleres e incluso un par de personalizadores que participan cada año en eventos como The Bike Shed.

¿Cómo se te ocurrió la idea de producir “Motorcycle Cities”?

Quería crear algo que fuera auténticamente mío, como un diario o un diario de viajes. Algo que pudiera tener encima de la mesa, que fuera atemporal y relevante, sea 2021 o 2030; y lo más importante, confeccionado según mis exigentes estándares. Nunca se trató de vender muchos ejemplares, sino más el producto en si, que desde mi perspectiva debe ser perfecto. “Motorcycle Cities” es un viaje a mi paisaje favorito: la ciudad.

Soy por naturaleza muy curioso, pero a la vez algo tímido e introvertido. Una revista bajo el brazo te abre puertas y te proporciona la excusa para bucear en diferentes culturas de la motocicleta, en lugares que desconozco. Me permite inspirarme y compartir relatos interesantes. Es la expresión creativa de la búsqueda de la estética. Las fotos son todas mías, por cierto. Me gusta fotografiar motos, arquitectura y diseños gráficos.

¿Dónde te inspiras? ¿Cómo decides a qué ciudad viajarás?

Hamburgo, Alemania

Normalmente me muevo por un presentimiento. Intento evitar las ciudades obvias. Estoy suscrito a muchas revistas y leo mucho sobre los mismos constructores o talleres, así que pretendo hacer cosas diferentes. El primer número de “Motorcycle Cities” va sobre Hamburgo, que no conocía antes. Después de escoger esta ciudad, estudié un poco la situación y me fui. Intenté contactar con las dos personas que quería visitar pero no pude. Así que me subí a la Ducati y recorrí 900 kilómetros hasta Alemania. No tengo GPS y las notas que pegué en el depósito no me ayudaron mucho. Pero el esfuerzo que hice me llevó hasta “Die Kaffeemaschine” y Ehinger Kraftrad. Y cuando estás ahí, la gente te proporciona nuevos contactos y lugares para visitar.

“Si No Vas, No Lo Sabrás.”

Brooklyn, Nueva York, EEUU

Brooklyn fue algo totalmente opuesto a Hamburgo. Intrigado por sus talleres de motos y la escena de la moto en esa ciudad, empecé a investigar. ¡Y los encontré! En seguida tuve conocimiento de 1, 2, 3, 10, 20, 30 garajes, direcciones, talleres y otros puntos relacionados con las motos, todos ellos en el barrio de Brooklyn. Pude realizar fácilmente un reportaje sobre Nueva York. La comunidad está unida a pesar de que está esparcida, todos se conocen. Las vibraciones eran diferentes a las de Hamburgo, y ahora estoy estudiando otras pocas ciudades interesantes para el próximo número de “Motorcycle Cities”.

La Dolce Vita en Italia/La Conexión Británica

Inicialmente planeaba ir a visitar Milán y Bolonia. Ya sabes, ¡conducir com mi vieja Ducati directamente a su lugar de nacimiento! Porque después de la crudeza de Hamburgo y Brooklyn, tenía curiosidad por compararlas con una ciudad del sur de Europa como Milán, con su “dolce vita” del mundo de la moto. En este momento, también estoy considerando ciudades inglesas como Manchester, Liverpool o incluso Brighton, a lo largo de la costa del Reino Unido. Antes de la pandemia, solía viajar dos o tres veces al año al Reino Unido. Me encanta la cultura motociclista local y tengo buenos amigos ahí.

Queda Tanto por Visitar

Hay muchos lugares aún a los que quiero ir, sigo intrigado por descubrir lugares y gentes de todo el planeta. A pesar de las grandes diferencias culturales e idiomáticas, conducir una moto siempre rompe el hielo. Cuando llegas a algún sitio conduciendo una moto, siempre tienes esa sensación de “yo te veo y tú me ves”. Solo la gente que ama las motos conoce esa sensación.

Me he dado cuenta de que tienes un estilo imaginativo único y creativo. ¿Qué nos puedes contar de eso?

Nunca he tomado clases. Simplemente me gusta hacer fotos, tanto digitales como analóg...

NOTA – La novia de Jonathan, Nina, y su hijo menor, aparecen en ese momento por el estudio y ella inmediatamente dice: “Tiene un talento natural. Cuando vamos de vacaciones y estamos los dos juntos en el mismo lugar, él siempre saca la foto perfecta y a mí nunca me queda tan bien”.

Jonathan sigue contándonos:
Bueno, no es siempre así. Cuando estuve en Ehinger Kraftrad, en Hamburgo, quise tomar una foto de Uwe Ehinger una vez lo hube entrevistado. Pero estaba tan nervioso, que no le saqué una foto nítida, y mira que lo detecté echando un vistazo en el visor. Y no me atreví a pedirle otra, así fueron las cosas. Casi todas las fotos que tomo las utilizo en la revista. La hace más mía, más auténtica. Es mi revista, así que yo decido qué hacer con ella.

Queremos constatar que nos encanta lo que haces y vamos a publicar online parte de tu trabajo. ¿Cuál sería tu sueño definitivo para “Motorcycle Cities”?

Me gustaría volver a Japón a finales de año. Allí estudié el curtido de la piel y sé positivamente que su cultura de la motocicleta es muy interesante y totalmente diferente a la de países europeos. Quiero ir y encontrar gente real y sus historias reales. Gente con su papel en la sociedad pero con ADN motero en vena. Gente que puedas seguir en sus desplazamientos diarios y luego seguirlos hasta casa para ver cómo personalizan su propia motocicleta para salir con ella durante el fin de semana.

Y al otro lado del charco, me gustaría ir a Colombia, a Medellín más concretamente. Tengo un par de amigos ahí y van en moto cada día. Esta ciudad tiene una cultura clandestina impresionante y alrededores naturales maravillosos. Viajar en tu moto te proporciona perspectivas diferentes y quiero descubrirlas en Medellín con mis propios ojos.

Bruselas debería ser el capítulo final de este viaje. Es un diamante en bruto que se recorre mejor con un guía local a tu disposición. Y después, el sueño definitivo sería tener un libro resumen de fotos que recoja todos estos viajes. Un libro con una visión alternativa de la escena motociclista de todo el mundo, según las ciudades y sus culturas. Nada de contenido superficial, sino un viaje verdadero que puedas experimentar conmigo. Una de las mejores recompensas que obtengo de la gente que no va en moto es que me digan que leyendo mis relatos sienten que están ahí conmigo.

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